Son muchas las razones para visitar la capital de Holanda y también los planes que podemos hacer allí. Aquí te damos una pequeña muestra de algunos de ellos:


  1. Visitar sus museos. Si te digo que Ámsterdam tiene más de 60 museos no es para asustarte, solo para que sepas que tiene la mayor densidad del mundo. Con ese número hay espacio para algunos tan originales como uno dedicado a gatos o el de los bolsos. Pero no olvidemos que hablar de Holanda es hacerlo del país de los Grandes Maestros. Los museos imprescindibles son: el Museo Van Gogh, el Rijksmuseum, el Museo Hermitage y la casa de Ana Frank. Si aún te quedan ganas de continuar puedes hacerlo con el Museo de Historia, la Casa de Rembrandt, el centro NEMO.
  2. Embarcarte en un crucero por los canales. ¿Sabías que Ámsterdam, también conocida como ‘la Venecia del norte’ tiene más canales que la ciudad italiana? Pues sí, nada menos que 165 y 80 puentes que los cruzan. A bordo de un crucero se obtiene una bonita perspectiva de las fachadas de los edificios que bordean el canal. El distrito histórico de los canales es desde 2011 parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
  3. Ruta en bici. Uno de los iconos de Ámsterdam es la bicicleta, de hecho hay más en número que habitantes. Al ser una ciudad bastante llana es fácil y cómodo desplazarse con una de ellas. Alquila una y muévete con libertad o sigue alguna de las rutas marcadas.
  4. Subir al mejor tranvía del mundo. Según National Geographic, la línea 2 es el mejor tranvía del mundo porque realiza el recorrido más bonito, pasando por los principales puntos turísticos como la plaza Museumplein con el Museo Municipal, el Museo Van Gogh y el Rijksmuseum. La plaza Leidseplein, llena de restaurantes, cafés, teatros y cines, hasta el Palacio Real. Pasa por la calle Leidsestraat, el mercado de las floresHet Spui, y cruza los principales canales de la ciudad para terminar en la Estación Central. Un consejo: con el billete diario de 7,50 Euros, podrás subir y bajar cuando quieras.
  5. El mercado de flores flotante.  Todos los días del año una parte del canal Singelestá repleto de flores frescas de las zonas agrícolas de los alrededores de la ciudad. Hay bulbos de tulipanes o souvenirs típicos holandeses en uno de los muchos puestos que hay frente al mercado.
  6. Relajarse en alguno de sus cafés. Es costumbre entre los locales reunirse en los cafés. Este es un buen plan para empaparte del ambiente de la ciudad y para ello puedes empezar por el Café Eylders en Leidseplein, antes frecuentado por los héroes de la resistencia durante la guerra y ahora por escritores famosos. Otro es el Café De Pels en la Huidenstraat, típico café holandés, famoso por ser punto de encuentro de periodistas.

¡Anímate y ven con nosotros!

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